¿TE CUIDAS O TELETRABAJAS?

“El teletrabajo y, en particular, el trabajo híbrido llegó para quedarse y es probable que aumente después de la pandemia, ya que tanto las empresas como las personas han experimentado su viabilidad y beneficios” (Dto. de Gobernanza de la OIT)
“En los casi dos años transcurridos desde el comienzo de la pandemia, ha quedado muy claro que el teletrabajo puede traer fácilmente beneficios para la salud y también puede tener un impacto nefasto” (Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud en la OMS.)

Dos años separan estas declaraciones, la primera de ellas realizada desde la Organización internacional del Trabajo, expresando un deseo, y la segunda desde la OMS, basada en la certeza tras la experiencia global de implantación del teletrabajo.

¿A QUÉ LLAMAMOS TELETRABAJO Y CÓMO NOS HA LLEGADO?

Para poder ver qué causa la diferencia entre ambas declaraciones, además del obvio lapso temporal, es interesante definir qué es teletrabajo y cuáles son sus implicaciones laborales en relación a las formas tradicionales de trabajo en la sede del empleador.

El teletrabajo se define como el uso de tecnologías de la información y las comunicaciones para trabajar fuera de las instalaciones del empleador (Eurofound y OIT, 2019). Las claves para definir a una forma de trabajo como teletrabajo consideran los siguientes aspectos clave:

  • La realización de la actividad laboral fuera de las instalaciones del empleador. Esta deslocalización puede llevarse a cabo en diferentes entornos, aunque en la mayoría de los casos se tratará del domicilio de la propia persona trabajadora.
  • La consistencia temporal: no se trata de realizar actividades puntuales de manera remota, sino que una parte relevante de la jornada laboral (o toda) se lleva a cabo fuera de la sede de la empresa.
  • La necesidad de disponer de un equipamiento específico que permita llevar a cabo las actividades laborales en las mismas condiciones que en el trabajo presencial. Este equipamiento se organiza a través de las tecnologías de la información y comunicación. Este equipamiento no tiene por qué ser distinto del que se dispondría en la empresa, pero es un requisito que ha de darse necesariamente cuando se teletrabaja.

El número de personas trabajadoras que optan por la modalidad de trabajo a distancia de manera parcial o a tiempo completo ha ido aumentando a lo largo de los años, con diferencias importantes entre los distintos países. No obstante, ha sido la pandemia de COVID-19 la que ha impulsado de manera drástica la adopción del teletrabajo. Aunque una vez pasada la emergencia sanitaria muchas empresas han vuelto a optar por modalidades presenciales, el porcentaje de personas teletrabajadoras se ha incrementado de manera notable y las tendencias indican que va a continuar creciendo.

En España, antes de la pandemia, no se llegaba al 5% la población laboral que optaba por la modalidad de teletrabajo.
En las semanas de restricciones por la pandemia, el porcentaje se incrementó hasta el 34% de personal laboral que se vieron obligados a adaptarse a la situación de forma improvisada y sin planificación previa, aflorando problemas de productividad, salud e incertidumbre legal a los que el RD Real Decreto-ley 28/2020, de 22 de septiembre, de trabajo a distancia, ha tratado de dar respuesta. Tras la finalización del confinamiento se ha estabilizado en un 10 % de la población y es previsible que se vaya incrementando en los próximos años.

¿TIENE VENTAJAS EL TELETRABAJO?

El teletrabajo supone una opción con numerosos beneficios tanto para la empresa como para la persona trabajadora. Algunas de las principales ventajas incluyen:

  • Sociales: conciliar la vida laboral y profesional es más sencillo cuanto más flexible sea la jornada hace que familias con hijos o trabajadores con personas a su cargo tengan más facilidades para atender a sus responsabilidades.
  • Para el medioambiente: La congestión del tráfico y la emisión de CO2 es uno de los problemas de las grandes ciudades y la implantación del teletrabajo podría reducir en unos tres millones de toneladas las emisiones anuales de CO2 a nivel estatal, según datos derivados de la Encuesta de Movilidad en Día Laboral realizada en Barcelona en 2017.
  • De reducción de costes: reducción de los gastos derivados del transporte hacia y desde el trabajo y reducción de costes derivados de las oficinas y su mantenimiento.
  • Mejora del ambiente laboral: reducción del absentismo laboral, y crecimiento de la productividad.

¿TIENE DESVENTAJAS EL TELETRABAJO?

Sin embargo, el informe técnico publicado en el 2021 por la OIT y la OMS advierte que, sin una adecuada planificación, organización y apoyo a la salud y la seguridad, el impacto del teletrabajo en la salud física y mental y el bienestar social de los trabajadores puede ser significativo:

  • Aislamiento social: la pérdida de identidad corporativa, los retrasos en la toma de decisiones.
  • Dificultad en establecer horarios o realizar jornadas prolongadas: No separar adecuadamente vida social y profesional por estar en el mismo entorno; Uso indebido del “trabajo de guardia”, disponibilidad de 24 horas al día, y tendencia al exceso de trabajo, adicción al trabajo.
  • Aumento de hábitos no saludables: Tabaquismo, incremento de peso y exposición prolongada a las pantallas.
  • Ausencia de un lugar privado de trabajo: Uso de lugares con finalidad mixta como mesas de comedor, sillas de salón, etc..
  • Puestos de trabajo sin diseño específico que facilite la exposición a factores de riesgo como la propensión a golpes, tropezones, contactos eléctricos o térmicos.
  • Además, especialmente significativas son las lesiones musculoesqueléticas o de otro tipo como la fatiga visual.

¿PODEMOS MINIMIZAR LOS RIESGOS?

El diseño de los puestos de teletrabajo ha de tener en cuenta aspectos físicos, ambientales y organizativos que garanticen que las tareas se pueden llevar a cabo de manera eficiente y saludable.

La configuración óptima de los puestos ha de incidir en la correcta selección, configuración y uso del equipamiento de trabajo (pantalla, teclado, ratón, etc.) y del mobiliario (silla, mesa, almacenaje). Asimismo, es necesario controlar todos los aspectos extrínsecos a la tarea como son las condiciones del entorno (espacio adecuado, iluminación suficiente, temperatura adecuada, ausencia de ruido, etc.) y los aspectos de organización del trabajo (pausas, distribución de tareas, formación e información, etc.).

Para poder abordar estos requisitos, es necesario evaluar las condiciones de trabajo y, de esta manera, poder adecuar el entorno laboral a las necesidades.

En el puesto de trabajo localizado en la empresa, el Servicio de prevención debe de haber realizado la evaluación e idealmente el diseño de los puestos. Sin embargo, en el teletrabajo existen dificultades tanto para evaluar como para proveer de equipamiento adecuado. Al realizarse el trabajo en el domicilio particular de la persona, no es posible realizar una evaluación por parte de un técnico o una entidad acreditada para ello sin el consentimiento expreso de la persona trabajadora. Esto es, puede darse el caso de que no sea posible que un técnico de prevención realice una evaluación de un puesto de teletrabajo. Y en el caso de que lo sea, el coste de la evaluación puede incrementarse notablemente por tener que realizar numerosas evaluaciones individuales en entornos dispersos.

Estos aspectos complican la posibilidad y la efectividad de la evaluación y de la implantación de medidas preventivas adecuadas.

¿PODEMOS CONTAR CON HERRAMIENTAS QUE NOS APOYEN EN ESTA TAREA?

Desde el Instituto de Biomecánica (IBV) tratamos de dar respuesta a estas necesidades, integrando en el software Ergo/IBV un nuevo módulo enfocado a la evaluación en el teletrabajo.
Este módulo trata de dar respuesta a los principales desafíos que supone la evaluación y el rediseño de los puestos de teletrabajo:

  • Incluir el análisis de elementos y aspectos comunes con el trabajo de oficina (basados en normativa y estudios) y aquellos específicos del teletrabajo.
  • Fundamentarse en la recogida de información por parte de la persona trabajadora, pero sin tratarse de una autoevaluación: la persona proporciona la información que luego será analizada por una aplicación informática y validada por el servicio de prevención.

El módulo de teletrabajo de ErgoIBV permite la gestión de envío de los cuestionarios para la cumplimentación por parte de la persona trabajadora, y la recopilación y carga en el software para generar informes personales o grupales, siempre que previamente el técnico haya supervisado que las respuestas son coherentes y está correctamente cumplimentado. El análisis de la información recogida permite identificar riesgos ergonómicos y posibilidades de mejora y ofrece recomendaciones para ayudar en el diseño y configuración de los puestos de teletrabajo.

De esta manera, optimizamos el trabajo del técnico y aseguramos la participación del trabajador y la percepción de sus posibilidades de mejora con una mayor la aceptación de las recomendaciones.

Averigua más en Ergo/IBV